DOQ Priorat: Tast de Finques i Viles 2010

Sota la protecció del Montsant

Con este atractivo título se anunciaba la celebración de la décima sesión (diez años consecutivos) en que un número abundante de expertos (sobre los 50, entre enólogos, sumilleres, restauradores, bodegueros, periodistas, bebedores contumaces -yo…-), amantes y muy buenos conocedores de los vinos de la DOQ Priorat, se encuentran para someter a análisis y calificación los vinos de vila y los de finca de la única DO calificada de Catalunya. Organiza la degustación el Consell Regulador de la DOQ y el Parc Científic del Vi (VITEC), vinculado a la URV y se proponen, a mi parecer, tres objetivos fundamentales: 1. Tener más opiniones a la hora de calificar o no un vino. 2. Elaborar, con los datos de varios años consecutivos, un mapa de las características de los vinos de la DOQ Priorat en el que las constantes que aparezcan, vayan definiendo una identidad de esos vinos. 3. Aunque no se dijera con claridad, era el gran tema de conversación: ¿qué características fundamentales vemos los catadores en la añada 2010 para los vinos de vila y de finca? La información se procesa a través de una hoja de degustación (parcialmente, en la foto inferior, de A. Pasanau) que intenta medir en escalas de intensidad (de 0 a 5) valores fundamentales para cualquier vino: su aspecto visual; los descriptores organolépticos que muestra; la armonía; la cantidad y calidad de taninos; el impacto de la madera en nariz y en boca; el grado de identificación del vino con lo que se considera más típicamente prioratino. De largo, éste último aspecto, es el más complejo y polémico de todos, porque, aunque pueda parecer que hay un consenso sobre eso (qué es típico de un vino de la DOQ Priorat), las personas que hacen los vinos evolucionan y éstos con ellas. Y los que los beben, con el conjunto. Y el concepto, poco o mucho, está cambiando…

Sobre el objetivo número 1, poco puedo decir. Cada catador tiene un número de serie y los vinos que se van probando (36 + uno de muestra, genérico con uvas y mostos procedentes de todas las vilas de la DOQ, ¡un vino excelente, por cierto!), aunque sean los mismos para todos, nunca son los mismos en cada momento. Así se evita que, codo con codo, un catador pueda influir en otro. Al mismo tiempo, si no te dan las claves de cada vino (y no te las dan), es imposible saber qué vinos se han calificado mayoritariamente y qué vinos no. Por razones estrictamente técnicas (defectos), propuse no calificar 3 de los 36 vinos. Pero no sé cuáles son. Ni quiero saberlo. La gracia de este asunto es que el proceso es estrictamente aséptico, anónimo y lo más científico posible. Sobre el objetivo número 2, los responsables de la DOQ (con Toni Alcover de nuevo presidente y un montón de proyectos interesantes para llevar a cabo con su equipo) todavía no se atreven a decir cuándo habrá resultados públicos. Además de VITEC, el Tast se organiza con la colaboración inestimable del INCAVI (Estación de Viticultura y Enología de Reus). Precisamente su responsable, Xoan Elorduy, firma con otros colaboradores el primer fruto de estos trabajos de definición de características de vinos de vila de la DOQ Priorat y contesta con claridad la pregunta clave: ¿la zonificación de estos vinos dentro de la DOQ es meramente administrativa o responde a realidades distintas, en términos territoriales vinculados a parámetros analíticos? La respuesta muestra ya un claro indicio, aunque tiene el fallo de la escasez de muestras en que algunas conclusiones se basan: sobre todo a los niveles de polifenoles totales, de antocianos totales, de intensidad y variabilidad del color, se puede demostrar que la zonificación de los vinos de vila es correcta. Se pueden diferenciar, analíticamente, los vinos producidos en una vila determinada e, incluso, los vinos producidos dentro de cada zona. Otros datos, sobre todo los del grado alcohólico, la acidez volatil y el ácido tartárico, muestran mayor cohesión en todo el territorio.

En cualquier caso, la lectura de este artículo y la muy amable invitación de la DOQ Priorat a participar en el 10º Tast (que agradezco profundamente), me ponían en una situación inmejorable para intentar comprobar, en presencia de todos los vinos de vila del 2010, si esa zonificación que tanto interés viene levantando (a lo lejos, pero estaríamos hablando de los Priorat Villages), podía tener un rastro organoléptico que yo fuera capaz de identificar. En otras palabras, y en una cata a ciegas de todos los vinos de vila de la DOQ Priorat de 2010, ¿sería yo capaz de distinguir los vinos de Torroja, Gratallops, El Lloar, La Vilella Alta, La Vilella Baixa, Scala Dei, La Morera, Poboleda, Porrera, Masos de Falset, Bellmunt y Solanes del Molar? En segundo lugar, mi objetivo fundamental era el de todos, creo: el tercero que citaba antes. ¿Cómo percibo la añada 2010, sobre todo antes de que en la web oficial de la DOQ salga la calificación? ¿Mala, regular, buena, muy buena, excelente? ¿Y cuáles son las características que la definen ante la última añada probada, la 2009, calificada de excelente? A la primera pregunta: soy incapaz, ahora mismo, de asegurar qué vino de los probados era de Poboleda, cuál de Torroja y cuál de les Solanes del Molar. Puedo distinguir zonas por climas, tipología del suelo, casta de la uva, pero no por vilas. ¡Hay que seguir aprendiendo! A la segunda pregunta: percibo esta añada 2010 como de mayor regularidad y homogeneidad en los 37 vinos de vila probados. No noté grandes diferencias entre ellos. Puede que el clima de 2010, en general, junto con un mayor dominio de garnachas en los ensamblajes, ayude a esta percepción. 2010 es una añada más accesible y que va a necesitar menos tiempo en botella. Es una añada que, en los vinos de vila, se podrá beber en muy pocos meses y con un placer más inmediato que 2009, por ejemplo (una añada más compleja y de evolución más lenta). Los vinos estaban más abiertos, eran más redondos, tenían en general menos aristas, menos taninos y éstos eran más redondos y bebibles al corto plazo. Es una añada más fresca que 2009 y parece que la gente, por las razones que sea, ha empleado la madera de forma más mesurada. Hay menos madera agresiva, más madera de segundo y tercer año y su impacto negativo sobre el vino es menor que en otras añadas. En cuanto al color, es una añada intensa y con muy poca evolución. Los vinos son alegres y brillantes. Sobre los descriptores organolépticos, y ligado un poco a los procesos de vinificación que intuyo, los empireumáticos y los vinculados a la acción de la madera agresiva, brillan casi por su ausencia. Sucede lo mismo con los lácticos, mientras que la parte más vegetal y primaria de la uva empieza a sobresalir, sobre todo las hierbas aromáticas. Disminuye el impacto del sotobosque (moho, tierra húmeda, champiñón: curioso por lo que comentaré al final) y aumenta el balsámico (pino, menta) y el especiado (regaliz, anís). La fruta empieza a mostrarse también bonita, por la parte de las frambuesas y de las fresas de bosque y en cuanto al mineral, destaca el grafito. Sobre la cuestión más “arbitraria” (en mi opinión, claro): sí, creo que 2010 en los vinos de vila, es una añada típicamente prioratina, aunque sus condiciones climáticas no lo fueran precisamente. Por lo menos, no en relación a los últimos años.

En efecto, creo que hay que buscar una explicación a lo que acabo de describir en el clima de 2010 y en cómo los viticultores y enólogos han tenido que trabajarlo en su uva: ha llovido más que en 2009 (517,9 mm  frente a 439,8 mm) y sobre todo, lo ha hecho en los momentos en que la uva estaba madurando con intensidad (en agosto y septiembre, cayeron 115,5 mm en 2010 frente a 59,1 en 2009). Al mismo tiempo que el agua, la temperatura que marca el progreso de la maduración de la uva fue más fresca en agosto de 2010 (24,3ºC de media frente a 25,3ºC en 2009). La humedad relativa fue prácticamente la misma pero la irradiación solar media diaria fue mayor en 2010 que en 2009. No puedo hablar de la diferencia térmica día-noche: en 2009 fue muy grande en agosto y septiembre, pero me faltan los datos de 2010, aunque supongo que sería menor que en 2009. Estos datos se reflejan en las copas de vino de las uvas procedentes de cada vila de la DOQ Priorat. Dan como resultado una añada que veo como muy buena, con unas características que permitirán disfrutar de estos vinos de forma más rápida e intensa que la habitual en el Priorat. Ahora ya es cuestión del gusto y tendencias de cada cual para decidir qué vino de qué vila es de su mayor preferencia. Yo todavía no lo sé porque no he pedido a la DOQ Priorat que me resuelva las claves “número de botella-número de catador”…Pero creo que lo haré, porque anoté los números de botella que me gustaron de veras…

Finques i Viles 2012 DOQ Priorat