Guía Peñín Live Tasting! (con una apostilla sobre la información vinícola de calidad)

Guía PeñinLiveTasting

Vaya por delante que este no es un medio de comunicación al uso. Si lo es, acaso lo sea a mi uso. Pero no más. Y la política de la casa es que aquí no se difunden “notas de prensa”. ¿Por qué? Quizás interese saberlo a quienes me mandan “notas de prensa”, por si quiero publicarlas. Esto no es prensa. Es un cuaderno de notas personal que usa la red para comunicarse con los lectores quienes, además, tienen la libertad de escribir y opinar lo que les parezca sobre lo que escribo.  Es un hecho que la comunicación ha dejado de ser propiedad de quien emite la información para ser controlada por quien la recibe. Aquellos medios en que emisor y receptor se encuentran en tiempo real, son los que están llegando a la gente por encima de los demás. Era, pues, lógico que quien quiera comunicar llegara a los blogueros y a los tuiteros. En masa, en los últimos tiempos. Las notas de prensa quieren comunicar. Y saben que por los blogs pasan muchos miles de lectores cada día. Activos y críticos. Los que ahora interesan. Las notas de prensa, además, quieren vender. Por eso no las publico. Porque yo no tengo arte ni parte. Sólo hago (los que conocen los casos, saben bién por qué) un tipo de excepción: mis amigos y sus actividades. Yo no soy afecto de la Guía Peñín, ni tan siquiera he cruzado dos palabras en mi vida con su fundador. Pero si Álvaro Cerrada me lo pide, lo hago. Porque es amigo, porque está aumentando el valor comunicativo que tienen los blogs y porque ha puesto en contacto a estos con una Guía (no estoy ahora opinando) que es referente para mucha gente.  Por eso lo hago.

Pero no difundo tal cual la nota que Álvaro me ha mandado por dos razones: sería asíncrona (se mencionan cosas que ya han pasado como si no hubieran sucedido todavía) y prefiero redactar la información a mi manera, aunque con sus palabras. El hecho (ampliamente difundido en Twitter a través de #guiapeninLIVEtasting)  es que el jueves pasado, 12 de abril, Guía Peñín puso en marcha una iniciativa dirigida a los bloggers españoles especializados en vino y gastronomía (la nota pone también “estilo de vida”, pero no sé qué es eso…): Guía Peñín Live Tasting! A través de encuentros en Madrid (el 12 de abril), Barcelona y Valencia, Guía Peñín quiere acercarse a quienes se dedican a difundir la cultura vinícola en Internet. Los eventos tendrán como principal atractivo una cata comentada de una selección de los mejores vinos evaluados por la Guía Peñín de los Vinos de España 2012 a cargo de Carlos González, director de la Guía Peñín. Durante la actividad, que pretende ser un encuentro distendido y divertido, los bloggers también tendrán la oportunidad de conocer a los catadores, cómo es su trabajo en el día a día, así como el del resto de departamentos de la empresa. También en abril se celebrará un evento en Valencia, mientras que a Barcelona la iniciativa llegará en junio. En septiembre se cerrará la actividad en Madrid, justo un mes antes de la salida al mercado de la edición 2013 de la Guía Peñín de los Vinos de España. Si queréis más información, podéis poneros en contacto con Álvaro Cerrada (alvaro@yalocatoyo.com) o con Victoria Lara (vlara@guiapenin.com). A lo que se ve por la foto inferior, la convocatoria de Madrid fue un éxito, y los vinos catados, realmente soberbios.

Los Bloggers, con el equipo de la Guía Peñín

APOSTILLA. POR UNA INFORMACIÓN VINÍCOLA DE CALIDAD.
Ramon Francàs, apasionado, informado, activo y respetado periodista vitivinícola de La Vanguardia me manda, hoy mismo, un manifiesto (difundido también a través de su blog) cuyo contenido (por omisión) parece haber sido escrito casi a propósitro del primer párrafo de mi post de hoy. El manifiesto, en palabras de Ramon, es éste:

“POR UNA INFORMACIÓN VINÍCOLA DE CALIDAD
La actual situación económica ha exacerbado algunos de los males endémicos que aquejan a los medios de comunicación que se dedican al vino en nuestro país, cuya supervivencia se hace paulatinamente más comprometida, a la vez que pone en serio riesgo un bien esencial como es el derecho de los lectores y consumidores a una información objetiva e independiente sobre la materia.
Su fuerte dependencia de los ingresos publicitarios –común a la práctica totalidad de la prensa sectorial- coloca más que nunca en una posición de debilidad a las cabeceras de este segmento editorial frente a las presiones de las empresas e instituciones anunciantes. Cada vez con mayor frecuencia, estos soportes informativos –y no pocos profesionales del periodismo- se ven impelidos a escoger entre la supervivencia económica y el respeto de los intereses de sus lectores.
Creemos que, a través de un diálogo crítico enriquecedor para todas las partes, especialmente con las bodegas y los profesionales de la enología, en el último cuarto de siglo la prensa especializada ha tenido una contribución fundamental en el diseño del elevado perfil cualitativo del que hoy gozan los vinos de nuestro país en el mundo. Sin embargo, hay motivos para afirmar que, en la actualidad, esta contribución está siendo ignorada –o cuando menos contemplada con indiferencia- tanto por las instituciones públicas como por una buena parte de las empresas vinculadas a este importante sector de la economía española.
Entendemos que la difusión de una cultura de consumo inteligente y responsable de vino es la única vía para recuperar un mercado interno en preocupante decadencia, al tiempo que un instrumento necesario para potenciar la imagen del producto en los, hoy más que nunca, imprescindibles mercados y foros enológicos internacionales.
Por ello hacemos un llamamiento a la reflexión dirigido a empresas editoriales, profesionales de la información, productores y anunciantes, instituciones y consumidores, y les invitamos a involucrarse en la necesaria recuperación de un segmento editorial estratégico para el desarrollo de la imagen y la comercialización de los vinos españoles de calidad:
* A las administraciones públicas, para el establecimiento de un ámbito normativo favorable a las iniciativas editoriales y periodísticas comprometidas con este objetivo común.
* A la industria del vino –especialmente las bodegas-, para que se comprometan con la supervivencia de la prensa especializada y la reconozcan como un soporte necesario y eficaz para sus mensajes publicitarios.
* A las empresas editoriales, para que protejan la independencia de sus redactores, la objetividad de sus contenidos y la dignidad profesional de sus colaboradores.
* A los profesionales de la información, para que contribuyan a desterrar prácticas que conculquen su independencia y a la denuncia de situaciones indeseables, desde unos salarios a la baja hasta el recorte sistemático de los honorarios de los colaboradores externos.
* Por último, animamos a los lectores y consumidores a reclamar su irrenunciable derecho a una información de calidad, veraz e independiente.
Estamos convencidos de que la aplicación de estas elementales reglas de compromiso y profesionalidad es el único camino para mejorar la calidad de la información vinícola en nuestro país, lo que, sin duda, será beneficioso para todos los agentes implicados en la cadena de valor del vino.”

Y lo firman, además de Ramon, Salvador Majón, José Ramón Sánchez Peiró, Cristina Alcalá, Andrés Proensa, Mónica Muñoz Blanco, Enrique Calduch, Raquel Castillo, Miguel Ángel Rincón, Segundo López, Alfredo Peris, Luis Vida, Mario Hernández Bueno, José Luis Murcia, Íñigo Morales de Rada y Margarita Lozano.

El texto previo con que Ramon presenta el manifiesto en su blog me parece pertinente y les recomiendo su lectura. Además, les pido su opinión, claro. Porque en este manifiesto, y entre sus firmantes, hay gentes de sensibilidades, procedencias, haceres y procederes muy distintos. Lo cual, y por no salirme del texto del manifiesto, puede inducir a error o a mala interpretación del lector al que, precisamente, se quiere veraz, independiente y cualitativamente bien informado. Un manifiesto se redacta con mucho cuidado, por definición, y su texto dice tanto como su no-texto (aquello que se excluye del texto). Sus firmantes, por supuesto, y sus trayectorias dicen también tanto como su texto y su no-texto. Yo lanzaría, precisamente porque definía al principio de este post, a mi cuaderno como “medio de comunicación a mi uso”, algunas preguntas que tienen, creo, relación con el manifiesto: ¿el problema de los medios de información vinícola especializados es sólo el de la crisis económica? ¿No será que más que informar unidireccionalmente, lo que se busca ahora es comunicar de forma reversible? ¿Por qué las empresas mandan sus notas de prensa a los informadores/comunicadores/narradores vinícolas no profesionales?  Estoy de acuerdo con mucho de lo que se dice en este escrito aunque me sienta identificado en él sólo como “lector y consumidor” que quiere una información independiente, veraz y de calidad contrastada. Pero creo que los firmantes han perdido una buena ocasión para hacer una reflexión que contemple el tema de la comunicación vinícola desde todas las perspectivas que hoy la están modificando. No se trata sólo de tener que “escoger entre la supervivencia económica y el respeto de los intereses de los lectores”, esto es, decir lo que se piensa porque se tiene toda la información sobre un tema y no existen condicionantes económicos que presionan tu independencia como profesional. Se trata, en el fondo, de que algunos  abusaron de sus lectores cuando no había condicionante económico alguno. Y ahora se juntan todos los problemas: el de la crisis, que a todos aprieta. El de los anunciantes que, como siempre pero más, quieren condicionar el mensaje. El de los empresarios, que son más receptivos que nunca a las presiones de sus anunciantes. El de la información en su relación con la comunicación. El de quién es quién en la secuencia “informante-informado” en la era del 2.0. Y etc. No basta con centrar el debate en la información vinícola de calidad (que tendría que ser por defecto así, sin más y siempre) y su relación con la crisis económica. Hay otras varias crisis encima de la mesa que afectan también varios aspectos del no-texto del manifiesto. Lo mejor de todo esto es que del caos siempre acaba naciendo un nuevo cosmos. Allí nos encontraremos tomando buenos vinos mientras vemos la puesta de un sol que nunca se pone.