Girona, Plaça del Vi, 7

Plaça del Vi 7, interior

Todavía no he comido en Plaça del Vi, 7 (Plaça del Vi, 7, 17004 Girona, telf. 972215604). Llegué por la tarde, después del tentempié de cumpleaños de una querida amida, y mi cuerpo pedía sólo burbujas. Charlé un rato con Roger Viusà y le felicité, como corresponsable del invento, por lo que suponía no para Girona, sino para Catalunya, su actualización del concepto de bistró. Más allá de las luces y la decoración (aquí hay opiniones para todos los gustos. A mí me gustan más los bistrós donde la luz es más directa), el ambiente que se ha conseguido es cálido y acogedor. Madera, espacio bien distribuido y mesas que no se agobian las unas a las otras. Dos concesiones al concepto decimonónico de bistró en Francia: una mesa grande (aunque alta) a compartir con comensales anónimos (o no, en cualquier caso, no previstos) y una mesa ovalada con sillas móviles y una parte fija adosada a la pared. Tomé una copa de Jacques  Lassaigne (de las colinas de Montgueux, junto a la antigua capital de la  Champagne, Troyes), BdB (cupage de 2007 y 2008), mucho más agradable y montrachetiano de lo que había resultado mi última botella. Me dediqué, después, a mirar con calma la carta de vinos.

Creo que nunca había escrito un post con este único motivo. Pero cuando pasa, pasa. Es la primera vez en España (con dos excepciones, por supuesto: Monvínic y Celler de Ca’n Roca, pero esos dos locales tienen objetivos y filosofías bastante distintos a los de Pl. del Vi, 7) que me sucede leer una carta de vinos y pensar “qué bien hecha y pensada está”. “La firmo en un tanto por ciento muy alto y el resto, no lo hago porque hay cosas que todavía no conozco”. Es coherente, sigue una línea clara aunque no única (vinos naturales sobre todo) y tiene una calidad en sus botellas (más allá incluso de los nombres) que impresiona. Aquí, en realidad, se buscan vinos, no nombres. Aquí hablamos de la tierra, de sus cepas más cercanas y de las personas que las miman. Si a la cantidad, le unes la calidad y la atención por el servicio, ya sólo queda desear ¡larga vida al local y a sus propietarios! Pongamos los nombres para que los “wine geeks” del mundo sepan que Girona está, ahora mismo, en el mapa vínico por dos razones. Ésta es una de ellas: Léclapart. Prévost. De Souza. Jacquesson. Larmandier. Tarlant. Bertrand y Hélène Gautherot. Selosse. Lassaigne. Mata y Rubió. Colet. Albet i Noya. Can Ràfols dels Caus. Raventós i Blanc. Puzelat. Angeli. Leroy. Daguenau. Dancer. Sabre. Morey. Pico. Dauvissat. Overnoy y Houillon. Pantaleoni. Foradori. Pepe. Valentini. Cos. Bürklin-Wolff. Rebholz. Wittmann. Heyman-Löwenstein. Von Schubert. Prüm. Escoda-Sanahuja. Barbier. Doix. Nin y Ortiz. Huber y Sadie. Pérez y Barbier. Massard y Brunet. Domènech. Asens. Jiménez-Landi. Ponce. Burgos. Goyo García. Jambon. Foillard. Lapierre. Métras. Dutraive. Arlaud. Barral. Prüfer. Fhal. Gauby. Occhipinti. Bufff…voy a empezar a estudiar lo de un abono de tren mensual Barcelona-Girona.