El Nou PSC necesita madurar

Es pronto para afirmar si el PSC ha retomado un camino ascendente frente a la prosecución de la decadencia“, dice Joaquim Coll en El Periódico. Mientras tanto, Enric Juliana, de La Vanguardia, se atrave y vaticina que se ha iniciado “una lenta deriva que apunta hacia las costas del socialismo valenciano”. O sea, que la decadencia es inevitable. Sea como sea, el PSC ha logrado en tres días no dividir al partido, mientras con pequeños gestos se ha ido avanzando en la apertura del mismo (la votación secreta de todos sus cargos y, sobre todo, la ineludible cita de unas primarias abiertas a la ciudadanía para elegir a todos sus candidatos), ha dibujado algunas líneas rojas (el anacronismo de declararse abolicionistas de la prostitución o la necesidad de tener voz propia, que no grupo parlamentario propio, en el Congreso de los diputados) y ha dejado muchos interrogantes por responder. Pero, no es de extrañar; quiénes esperen, dentro o fuera del partido, que en tres días todo haya cambiado de la noche a la mañana van a llevarse o se han llevado una gran decepción.

Esta mañana me han invitado a la clausura de lo que llaman el Nou PSC. Y el nuevo PSC, en cualquier caso, necesita meses de maduración. Todavía no es mayor de edad. No será de la noche a la mañana cuando las prácticas cainitas (habituales en casi todos los partidos, lamentablemente) desaparezcan; ni será de la noche a la mañana cuando cualquier cara que recuerde a un pasado donde se acumularon los errores pasen a una vida mejor; ni será de la noche a la mañana cuando sepan redibujar qué modelo territorial fuerza el proceso postestatutario; ni será de la noche a la mañana cuando cambie la dirección del Grupo Parlamentario (como algunos me advertían, por muy urgente que se me presente); ni será de la noche a la mañana cuando el debate de ideas cobre protagonismo de nuevo en un contexto de necesaria redefinición ideológica para la socialdemocracia

Pero, ¿por qué se le exige al PSC lo que no se le exige a otros partidos? Se presume tan necesario exigirle compromisos al PSC, como hacer lo propio con Alicia Sánchez-Camacho o Artur Mas y exigirles más concreciones;  criticar sus ambigüedades; denunciar sus luchas cainitas; demandar más rostros nuevos en sus partidos; o pedir más relevancia a sus fundaciones de pensamiento… En la dulce conquista del poder no hay mucho tiempo para pensar; y en el PSC lo deben tener tan asumido como que la travesía en el desierto tiene el riesgo de acabar como pasara en la UCD (existe, en cualquier caso el peligro de dejar a Catalunya sin un partido fuerte de la oposición). Ahora bien, quiénes desde cierta superioridad (moral, pero también electoral) les miran por encima del hombro, deberían evitar cometer los mismos errores del PSC si no quieren verse dentro de unos años en una situación parecida.