Dana, mi gordi

Quien no tenga una mascota no sabe lo que se siente ante la pérdida de ésta. Ante la dura decisión de dormir para siempre a un miembro de tu familia. Porque Dana ha sido y será siempre parte de los míos.
13 años. Risas, carreras, juegos, pequeños detalles, miradas… Momentos de flaqueza donde ella te miraba y simplemente movía la cola. Se acercaba para recibir unas caricias o para lamerte las manos o los dedos de los pies.
Calcetines rotos. Anécdotas con ella que quedan en el recuerdo y en algún vídeo. Viajes. Vacaciones en el pueblo. Caídas al río. Muchas fotos. Carcajadas regaladas.
Dana, ya te echo de menos. Sé que estás corriendo, saltas, mueves la cola… y ladras a los que llevan sombrero, como has hecho siempre. 
Y yo, mientras lo piense, seré feliz.

Dana (1998 – 2011)

[... Descansa, gordi, descansa...]