My Sweet Lord, George Harrison, 1970

Damas y caballeros, con ustedes, el Hare Krishna más famoso de la historia del rock. Eso sí, bien aderezado de numerosos aleluyas -no sea que la cosa se vaya de las manos- y a un ritmo hippie pero que se presta muy bien a que los pies y las manos actúen por su cuenta. Con ustedes, la fantástica My Sweet Lord.

Cuando contábamos la historia de Something, ya nos referíamos a un George Harrison en pleno estado de gracia a finales de los sesenta, surgido a la sombra de Lennon y de McCartney. Pues bien, la cosa tuvo continuidad tras el final del grupo y de todos los beatles que publicaron en 1970 en solitario, el mejor sin duda fue Harrison.

Y lo fue gracias al que todavía hoy se considera uno de los álbumes imprescindibles del rock, All Things Must Pass, un triple (!) LP donde se incluían temas inéditos, varios de los cuales incluso habían sido desechados para los últimos discos de los Beatles. Así de sobrados iban.

Dentro de aquel álbum habían auténticas joyas, como la alegre What Is Life o la mucho más profunda Isn’t It A Pity -canción tremenda que increíblemente se había caído del White Album de los de Liverpool en 1968-. Pero la que haría más fortuna de todas fue nuestro cántico místico y tántrico de hoy, My Sweet Lord.

Por supuesto, no me voy a marchar de nuestra Píldora de hoy sin hacer una mínima referencia al más célebre caso de plagio musical que se ha dado en las últimas décadas. Y es que nuestra celebradísima My Sweet Lord se las tuvo que ver en los tribunales debido a que una discográfica norteamericana reclamaba para sí los derechos de la canción. Al parecer, era demasiado similar a He’s So Fine, un viejo éxito del grupo femenino The Chiffons -grupo en lista de espera, por cierto-.

Entre nosotros, melódicamente, ambas canciones se parecían como dos gotas de agua, hare krishnas mediantes. Pero como el juez no quería problemas, finalmente lo resolvió todo con una indemnización de royalties y aduciendo supuesta amnesia por parte del ex beatle. Así que, finalmente, My Sweet Lord pudo seguir siendo el hit más celebrado de la carrera de George Harrison. Con la de buenas canciones que tenía el hombre, y meterse en estos berenjenales, tsk, tsk…

Letra de la Píldora.

Hasta la próxima.