UNA ESTANCIA EN EL CAMPO (O, MIS REFERENTES MORALES).

Tras un exitoso mes de mayo en el cual he conseguido cerrar cuatro ventas y un importante acuerdo de colaboración con una entidad bancaria para que ImmoBan comercialice una obra nueva en Calafell; mis jefes, los Ernest Soler padre e hijo, siempre atentos a la gestión del talento y a la satisfacción de los empleados, me han permitido tomarme un fin de semana de descanso que he aprovechado para pasarlo junto a mis suegros, mis cuñados y sobrinos, mi mujer y mis hijos en una casa rural (Cal Teixidor, casa de pueblo construida en 1770 y rehabilitada recientemente por los amables propietarios, Ramon y Magdalena) situada en Fonollosa (Bages). Nos hemos relajado en un entorno rural rodeado de campos de cebada y, como es habitual, he podido practicar algunas de mis aficiones. Corrí a primera hora de la mañana por el campo, leí y escribí, tomé cervezas (la cebada de alrededor me incitaba a hacerlo sin parar) y compartí una jugosa barbacoa con la familia antes de practicar la innegociable siesta.

En otro orden de cosas, la estancia en Fonollosa me ha hecho reflexionar sobre la importancia de las personas que nos marcan y nos convierten, valga la redundancia, en personas. Esto viene al caso porque Fonollosa está enclavado en la comarca del Bages muy cerca de Santpedor, el pueblo natal de Pep Guardiola. Aunque pueda parecer oportunista, siempre admiré a Guardiola más allá de sus virtudes como futbolista (que también) o ahora como entrenador (que también). He visto a mejores jugadores; llámense Maldini, Zidane o Ronaldo… entre muchos otros que podría citar, por no hablar de Maradona o de Messi, pero Josep Guardiola siempre fue un espejo para mí como profesional, porque es un tipo detallista (casi obsesivo), apasionado y responsable en su trabajo. De modo que, en definitiva, Guardiola está en el pedestal de mis, digamos, “mitos” junto al escritor barcelonés Juan Marsé, junto a mi maestro de la Universidad de Barcelona Lluís Izquierdo, junto al gran periodista polaco Ryszard Kapuscinski y junto al electricista, mi padre, Joan Verge o Juanito o El Carbasses. Estas personas buenas -en su trabajo y en su vida- son, lo que podríamos denominar, mis referentes profesionales (aunque nada tengan que ver sus respectivas profesiones con la mía de agente inmobiliario) y, sobre todo, morales.
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-P.D.(8 de junio de 2009): se me olvidó, vaya descuido, incluir a dos artistas que me han influido. El pintor mallorquín, barcelonés, parisiense, maliense, Miquel Barceló y el enorme escritor Franz Kafka.