Bodegas Torres y El Cambio Climático

Bodegas Torres Torres combatirá el cambio climático plantando más viñedos en la zona de Tremp Lleida

La bodega de Vilafranca del Penedès Miguel Torres apuesta por Tremp como fórmula para combatir el cambio climático. Ante las dificultades de maduración de algunas variedades de uva, que requieren de temperaturas extremas, con un contraste importante entre el día y la noche, Torres considera ideales para un futuro inmediato las condiciones meteorológicas que presenta la comarca del Pallars Jussà. Por este motivo, la bodega, todavía sin una fecha concreta, tiene previsto ampliar la superficie de viñedos en la finca de Sant Miquel, situada en la sierra de Gurp, en la localidad de Tremp.

En la actualidad, Miguel Torres ya tiene plantadas 50 hectáreas de las variedades Merlot y Chardonnay en la citada finca. Precisamente, estos dos tipos de uva son los que, según aseguraron fuentes de Torres, mejor se adaptan a la climatología de la zona prepirinaica. La finca de Tremp consta de una extensión de 184 hectáreas, de las que 104 están cultivadas.

La altitud es uno de los puntos fuertes de esta zona, ya que los viñedos se encuentran a 950 metros de altura. En Sant Miquel, además de Merlot y Chardonnay, Torres planta Pinoit Noir, Cabernet y Viognier.Desde la bodega Miguel Torres se comentó las posibilidades que ofrece la zona para el desarrollo de nuevas variedades.
Aunque ya se habían realizado hace aproximadamente unos seis años, las primeras plantaciones en Tremp, la idea de la empresa del Penedès es aumentar la extensión de cultivo destinado a la capital del Pallars Jussà. Como ejemplo del fenómeno del exceso de calor invernal, desde Torres se destacó que uno de los tipos de uva que se planta en el Penedès, la variedad Monastrell, está teniendo bastantes dificultades para madurar. “El cambio climático está produciendo un traslado de las zonas de producción. Los cultivos de la costa están pasando al interior, mientras que los del interior se están detectando que funcionan mejor en las laderas del Pirineo”, señalaron desde la bodega del Penedès.A pesar de que la apuesta de la compañía vitivinícola por Tremp es clara a largo plazo, fuentes de la empresa aseguraron que en la actualidad sólo se están rastreando terrenos para ampliar la superficie de las vides, ya que se tiene el convencimiento de que la elección de la zona de Tremp como destino de cultivo puede aportar ventajas económicas.Por otro lado, aprovechando las buenas condiciones climáticas, la bodega también estudia la posibilidad de plantar otras variedades, como el Riesling, Sauvignon blanco y Pinoit Noir, favorecida por las oscilaciones térmicas de la zona. Incluso Torres prevé la iniciativa de elaborar un vino de pago propio de la finca de Sant Miquel, de forma que el caldo recoja la especificidad climática de la comarca.
La finca Sant Miquel está acogida a la Denominación de Origen (DO) Costers del Segre y su privilegiada situación, a 950 metros de altura, lo que la convierte en uno de los viñedos más altos de Europa, favorecen la aparición de la inversión térmica, que consiste en heladas en el valle de la montaña y temperaturas más cálidas en lo alto. En la finca están ocupadas 15 personas con un carácter indefinido y en las épocas de mayor ocupación se acude al personal eventual.Torres quiso desvincular su apuesta por Tremp del abandono de las tierras que ya posee en la tradicional zona vitivinícola del Penedès. La empresa insistió en que su objetivo, más allá de la rentabilidad económica, es recuperar una de las zonas vinícolas más importantes de Catalunya. Por este motivo, la bodega remarcó que seguirán reforzando las hectáreas del Penedès, así como colaborando con diferentes proyectos para tratar de erradicar los efectos del cambio climático en los bosques y en los viñedos.
Fuente La Mañana